Adolfo Mexiac y su tiempo
Adolfo Mexiac (nombre que adoptó, desde muy joven, Adolfo Mejía Calderón) es uno de los creadores fundamentales del arte de agitación y propaganda del México de la segunda mitad del siglo XX. Su obra plástica se entrelaza y dialoga con las luchas populares de su país, y algunas de sus piezas –como Libertad de expresión– son iconos de la plástica mexicana.
Mexiac se ganó un lugar central en la tercera generación de grabadores del Taller de Gráfica Popular (TGP), fue uno de los forjadores de la identidad visual del Instituto Nacional Indigenista (INI), ilustró innumerables folletos, manuales, libros y periódicos, enseñó grabado en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (ENAP-UNAM) durante veintiocho años, jugó un papel determinante en la gráfica del Movimiento Estudiantil de 1968 y elaboró una de las piezas monumentales más originales del muralismo mexicano (Las constituciones de México, el cual está instalado en el vestíbulo principal de la Cámara de Diputados de San Lázaro).
El México que floreció después de la Segunda Guerra Mundial es intenso, contradictorio y apasionante. El país se debatía entre los ideales de la Revolución mexicana, la agitación social y las lógicas del alemanismo y el macartismo. La obra del grabador refleja todo eso y más. En esta exposición hacemos una revisión de la obra de Mexiac en el contexto de su tiempo.